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lunes, 7 de julio de 2008

Conclusión al pequeño experimento

Lo primero, agradecer la colaboración de los que han respondido. Bueno, más que conclusión al experimento en sí tendría que haber puesto conclusión al nivel de participación, ya que han sido sólo tres, por lo que no se pueden extrapolar resultados válidos. De hecho serían dos y medio, ya que aunque ninguno ha hecho exactamente lo que se pedía (parte consistía en ver como se interpretaba ese diez de dudosa corrección gramatical y efectivamente todos han optado por ignorarlo), esto estaba previsto, no así la libre interpretación de la que ha hecho gala uno de ellos, lo que deja sólo dos por ejemplo a la hora de estudiar pues la relación de las palabras usadas libremente con las sugestionadas por la lista.

En fin, fracaso pues. Me sabe mal no poder ofrecer resultados generalizados, aunque estaré encantado de comentar las respuestas concretas recibidas con aquellos que las enviaron si siguen interesados (perdón por dejar que pasase casi un mes sin haber hecho referencia, debería haber escrito algo antes por lo menos por respeto).

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lunes, 9 de junio de 2008

Pequeño experimento sociológico

Voy a hacer un intento de experimento sociológico en el que contraponer en cierta forma las ideologías sucesoras de José Ortega y Gasset, "Yo soy yo y mis circunstancias", contra toda la escuela realista moderna, "Las cosas son tal y como son", aplicadas a la percepción de personalidad de un individuo concreto, lo que expresado de manera menos rebuscada, viene a traducirse en : ¿Hasta que punto es posible equiparar como somos realmente, como nos vemos nosotros mismo y como nos ven los demás ? Para ello nada mejor que aplicar un poco de egocentrismo, así que me podré a mí mismo como objeto de estudio (y así ya que estamos compruebo el nivel de aceptación y participación que soy capaz de crear con el blog). Los interesados ya saben donde pinchar:


Se trata de algo (relativamente) sencillo: hay que escojer los tres adjetivos que creáis que mejor me definan, los tres primeros que se os vengan a la cabeza, y ordenadlos del más adecuado al que menos. Dejad de leer hasta que los tengáis. Venga, que tampoco cuesta tanto, pensadlo un momento y luego seguís. ¿Ya? Ahora haced lo mimos, pero en vez de usar los que se os ocurran seleccionadlos diez de la siguiente lista, nuevamente ordenados por nivel de adecuación, y mandarme ambos resultados a mi e-mail (mejor que ponerlo en los comentarios, así no os veis influenciados por las selecciones que hayan podido hacer los demás). Aquel que quiera mantener el anonimato para ponerme verde a placer o enviar amenazas de muerte, puede enviármelas desde el correo de colaboradores que esta a vuestra disposición, b2invitado@gmail (contraseña: invitadob2). Lo ideal sería poner comentarios sobre las decisiones, pero tampoco voy a pedir tanto.

La lista (más compacta de lo que me hubiese gustado): aburrido, ágil, agitador, agotador, alegre, amable, ambicioso, antipático, aprovechado, asqueroso, astuto, atrevido, atractivo, avaro, brusco, bruto, bueno, caballeroso, cabezón, calculador, calmado, cariñoso, carismático, chismoso, cobarde, comprensivo, cotilla, crítico, cruel, curioso, débil, dejado, deportista, deportivo, depresivo, descuidado, desordenado, despegado, despierto, despistado, despreocupado, difícil, divertido, duro, educado, egocéntrico, egoísta, empático, entretenido, escéptico, estricto, estúpido, extrovertido, falso, feo, fiable, fiel, frío, fuerte, generoso, guarro, hábil, hablador, hipócrita, honrado, idealista, imbécil, impaciente, indeciso, infiel, ingenuo, inseguro, insensible, insincero, inteligente, introvertido, irónico, irritante, lento, maleducado, malhumorado, malo, maniático, manipulador, mágico, mentiroso, miedoso, misterioso, modesto, nervioso, obsesivo, ocioso, odioso, optimista, ordenado, orgulloso, paciente, perezoso, pesado, pesimista, proteccionista, persuasivo, pragmático, predecible, presumido, prudente, raro, realista, reservado, romántico, sabio, sarcástico, seguro, sensato, sensible, simpático, sincero, sociable, somnoliento, soñador, sorprendente, soso, sucio, terco, tierno, tímido, trabajador, tranquilo, travieso, triste, tonto, torpe, valiente, vergonzoso...

Espero en un par de semanas haber recibido suficientes respuestas como para poder poner algún tipo de resultados.

Muchas gracias por adelantado a los que colaboréis. A los que no, también (simplemente con llegar a haber leído hasta aquí me conformo).

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martes, 3 de junio de 2008

f(x) = a · x^2 + b · x + c

Habló el maestro, y estas fueron sus palabras:

Un animal, cansado de las luchas instintivas de los animales salvajes con los que compartía el bosque, salí en busca de un nuevo lugar donde reposar.
Se encontró con otros animales que huían de bosques similares al suyo, y juntos entraron en un edén virgen, donde todo era nuevo para ellos.
En él se quedaron prendados de las nuevas flores nunca vistas, de los caminos nunca transitados, de los árboles frutales nunca profanados y de los arroyos ocultos nunca descubiertos.
Vivió un tiempo feliz en compañía de otros animales descubriendo el nuevo edén.
Pero pasó el tiempo.
Y se cansaron de las flores tiempo atrás marchitadas, de los caminos mil veces recorridos, de los árboles saqueados, de los arroyos ya por todos conocidos.
Lo animales que le habían acompañado cedieron a sus instintos, se tornaron salvajes, y volvieron las luchas, y se mantuvo apartado de ellos.
Se lamentaba a Dios de lo desgraciado de su situación, a lo que Dios le respondió:
"¿Acaso plantaste nuevas flores, abriste nuevos caminos, repusiste los árboles o cuidaste de que los arroyos ocultos conservaran su encanto? ¿Quién eres pues, para lamentarte?"
Y el animal bajo la vista avergonzado, y salió de aquel desgastado edén para buscar otro donde recomenzar.
Pero cada vez que entraba en un nuevo edén al conocer a los animales que lo habitaban, también se alejaba de ellos pues vaticinaba que también se volverían salvajes.
Nuca encontró la fuerza para plantar flores, abrir caminos, reponer árboles o cuidar arroyos.
Al final acabó alejándose de los edenes que veía antes incluso de entrar en ellos.
Y así vagabundeó toda su vida, mientras que los animales que lo veían en la lejanía murmuraban:
"Allí va el animal más salvaje de todos nosotros"

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lunes, 11 de febrero de 2008

Vigésimo tercera traslación

Para esta semana galaxias en movimiento, pues se ha completado otro movimiento de traslación terrestre desde que vine a este mundo.


Aunque, si tenemos en cuenta los ajustes de calendario, estrictamente deberiamos decir que el sistema cíclico de medición del tiempo preestablecido a completado otra vuelta del tipo 'año'.

Pues vaya. La única diferencia existencial que encuentro entre ayer, hoy y mañana es que cuando me pregunten por mi edad diré 23 en vez de 22. Una banalidad completamente superflua. No entiendo la gracia de conmemorar este paso del tiempo y mucho menos toda la parafernalia que trae consigo. Si fuera por mí eliminaría estas tradicciones absurdas del imperativo social que demanda su realización 'por que es lo que debe hacerse'.

"Entonces, menudo pedazo de hipócrita: ¿a que viene lo de participar activamente en este tipo de eventos cuando son los demás y, lo que es peor, que tú mismo los organices buscando la participación de todos?"

Respecto a la primera parte de la pregunta está el hecho de que ciertos tipos de ideologias nunca deberían buscar el conflicto con otras diferentes (a menos que estas últimas fueran decididamente negativas). Hay que considerar las preferencias y gustos de los demás y saber amoladarse a ellos sin perder la identidad propia. Sobre esto hay un principio budista que dice que, respecto a los familiares, amigos o simplemente el resto de la humanidad que profese otras religiones, hay que intentar enseñarles las bases del budismo como la busqueda de la verdad auténtica por encima de las falsas creencias, pero que nunca se debe imponer a nadie y que llegado el caso de tener que participar de celebraciones o costumbres de otras religiones, se haga con gusto y sin atisbo de duda, pues siempre es mejor la compresión y respeto hacia ideas ajenas que el rechazo y la intolerancia por ser diferentes a las nuestras.

Entonces, volviendo a la segunda parte de la pregunta formulada dos parrafos atrás, podría deducirse de lo expuesto anteriormente que la respuesta no es más que la motivación del compromiso generado por la aceptación de la preferencia o condescendencia social generalizada. Nada más lejos de la realidad. La verdad es que simplemente me apetecía reunira mis amigos. Considero que las reuniones del tipo cumpleaños no son más que obligaciones sociales medio impuestas. Hay infinidad de cosas que son mejores motivos de celebración que una vuelta más del calendario, desde el cumplimiento de objetivos personales (aprobar examénes, logros propios, victorias en competiciones) hasta la simple alegría de vivir el día a día. Los regalos a las personas queridas deberían hacerse cuando veamos que necesitan algo, cuando encontremos algo que consideremos que podrían querer o apreciar o cuando simplemente nos apetezca demostrarles nuestro aprecio con un detalle, no estando sujetos a la obligatoriedad de las fechas impuestas en forma de cumpleaños, Navidades o el cercano san Valentín.

¿Entonces? Pues en los tiempos que corren, el tiempo es un bien escaso: todos tenemos nuestros planes, objetivos, preferencias, necesidades, obligaciones y distribución del tiempo. Si ya es difícil conseguir reunir a la gente para una cosa marcada como esta, no quiero ni imaginarme para el simplemente el porque sí. Aunque me encantaría poder llegar a la situación ideal que he expuesto antes, soy realista y sé que de momento es más útopica que otra cosa (aunque poco a poco voy extendiéndola y consiguiendo mis pequeños resultados). Así que, tal y como estás las cosas, cualquier excusa es suficientemente buena para reuniros y cualquier oportunidad debería ser aprovechada pues no hay muchas, más coincidiendo la fecha con otra cosa que quería celebrar. Sé que suena un poco triste expresado tal cual, pero es lo que hay.

No puedo dejar de agradecer vuestra asistencia a la celebración de hoy/ayer, más teniendo en cuenta que las fechas que son en las que no se suele disponer de mucho tiempo para perder con estas cosas. Gracias por un tiempo y una presencia de la que no soy digno merecedor.

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domingo, 16 de diciembre de 2007

3 horas y pico

[...]

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viernes, 30 de noviembre de 2007

Procesando

Es curioso como hasta hace poco no me había dado cuenta de lo necesario que es contar con un procesador de texto, concretamente con un Word, en el que poder plasmar desde las ideas más absurdas e infantiles hasta los pensamientos más profundos. Y aún estaba asimilándolo cuando yo mismo he puesto en peligro la integridad del mio.

Hay infinidad de procesadores. Cada uno tiene sus preferencias, basándose en los gustos personales, las experiencias con cada uno o simplemente aquel que sepamos o podamos usar. En mi caso, hasta hace poco, sólo tenía el bloc de notas. Era, y sigue siendo, el mejor para escribir todo aquello que este en contacto con la parte más primitiva, para dejarse de florituras y centrarse en lo que se escribe, usándose para aquello que se puede expresar de la manera más cruda. Sin embargo, somos seres complejos. Hay cosas que no se pueden tratar con el bloc, por mucha confianza que nos inspire. Demasiadas cosas.

En esta situación estaba cuando descubrí el Word. Más que descubrirlo yo se puede decir que el clip me saltó, me dio un par de bofetadas y me hizo comprender que estaba allí para algo. Me enseño que con él podía expresar todo lo que tuviera necesidad de dejar por escrito. Me ofrecía un interfaz amigable, un entorno adecuado. Lo lógico sería pensar que todos tan contentos. Pues no.

Lamentablemente, me aterraba la idea de escribir. La hoja en blanco me daba pánico. Me dedicaba a trastear con sus opciones, comprobar que podía hacer, que sugerencias me mostraba, incluso poner un par de lineas de prueba. Pero no redactar algo complejo. No escribir para lo que realmente está diseñado. Por no acostumbrarme. Por que no podía permitirme el lujo de acostumbrarme.

Mi ordenador estaba lleno de virus. Funcionaba lento, se perdían archivos, se malinterpretaban comandos. Un desastre. Hasta el propio Word se daba cuenta. Me proponía que redactase los problemas para que su servicio técnico los solucionase. Todavía me aparece una sonrisa cuando lo recuerdo. Una sonrisa triste. Pero sonrisa al fin y al cabo. Ya que lo que un Word no tenía manera alguna de saber es que el principal virus, el problema mayor, el que agrandaba y eclipsaba al resto, era él mismo. El propio Word.

Así que simplemente lo dejaba correr. Llega un momento en el que te acostumbras a los virus. Deseas acostumbrarte a ellos. Porque aunque no llegase a usarlo, simplemente el saber que tenía la capacidad de hacerlo bastaba para que mis días fuesen mejores. No os podéis imaginar cómo de mejores. Sin embargo, acostumbrarse a un problema no es lo mismo que solucionarlo. Y este no estaba solucionado.

Llego un punto en el que los virus pasaron el limite de lo permisible. Así que no me quedo más remedio que formatear el sistema. Intentar empezar de cero. No sin antes redactarle al Word el motivo del reinicio. Lo menos que podía hacer.

Cuando recuperé el sistema, comprobé que se había reinstalado. Una nueva versión del Word había aparecido. Parecía idéntica, pero no era la misma. Parecía disponer de las mismas opciones, pero había sutiles cambios. Había desaparecido parte de la confianza. Ahora el Word sabía que el virus era suyo, y había un firewall corriendo. Además el Word también tiene sus propias limitaciones y problemas. Igual que antes, sólo que el botón de ayuda parece no funcionar como antaño. Ya no me siento capaz de intentar solucionar sus problemas. Ahora me da más miedo enfrentarme a una página en blanco.

Y así ando ultimamente. Sólo el tiempo puede decir que pasará con mis procesadores. En este estado de incertidumbre, me planteo si hubiera sido mejor dejar las cosas como estaban, con los virus campando a sus anchas por el sistema, pero con la seguridad y la felicidad que me aportaban contar con el Word. De momento es pronto para saber. Así que toca limitarse a esperar.

De momento he conseguido dejar de plantearme el funcionamiento de mi ordenador. Pero me temo que no basta. Por que igual que Philip K. Dick se preguntaba si los androides soñarían con ovejas electrónicas, yo pierdo el sueño preguntándome qué pasará por la mente de mi Word.

Y no sé si realmente quiero saberlo.

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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Una de asesinatos

Un grupo de personas, aparentemente desconocidas, tuvieron la feliz idea de pasar unos días de invierno en una casa rural dejada de la mano de Dios, en un pueblo abandonado en medio de la sierra de Gredos. La casa, de dos plantas, pequeña y acogedora, la única habitada del pueblo en el fin de de semana en que una tormenta lo aisló del exterior y una tragedia ocurrió en el interior.

Ocho se fueron a la cama aquella primera noche, pero sólo siete se levantaron. Cuando fueron a despertar al octavo, hacia tiempo que había dejado de respirar, probablemente debido al puñal que sobresalía de su pecho a la altura del corazón.

Bien por suerte o por desgracia, uno de ellos era un famoso investigador, reconocido por su asombrosa capacidad de resolver asesinatos y su más asombrosa aún capacidad de verse involucrado en ellos.

Por que si había una cosa clara, que rondaba las mentes de todos, es que la tormenta los había aislado, y por consiguiente el asesino era uno de los que estaban en la casa...



Haciendo gala de sangre fría y profesionalidad, lo primero que hizo fue organizarse un esquema con la distribución de la casa y los sospechosos por habitaciones. El asesinado se encontraba en la C y el mismo en la D.

Después se instaló en el salón, y de manera metódica y estructurada, fue haciendo pasar a cada uno de los sospechosos a que declarasen en privado, a fin de comparar sus declaraciones, buscar la que no cuadrase y averiguar quién era el asesino.

El primero en testificar fue el ocupante de la habitación H. De profesión médico retirado, ya que como todo el mundo sabe, si hay un asesinado y un detective por regla de tres otro de los ocupantes será médico, situó la muerte alrededor de las 1:00. El hecho de tener casi 70 años y una salud delicada hacía que fuese imposible que clavase un puñal hasta la empuñadura en la víctima, 40 años más joven que él

La ocupante de la habitación G, ama de casa, declaró que se había dormido sobre las 23:30, y desde entonces hasta que la levantaron no se había enterado de nada, ya que padecía de insomnio y había tomado una gran dosis de somnífero para poder dormir. Corroborada la presencia del medicamento por el doctor.

Después el ocupante de la habitación F, abogado, declaro que el frío no le dejaba dormir, había ido a la habitación E, a jugar al ajedrez con el profesor, con el que había trabado amistad en al cena. Según él estuvieron desde las 00:30 hasta casi las 3. También expuso haber oído un ruido cerca de la habitación B sobre la 1.

El ocupante de la habitación B se negó a testificar ni a dar ningún dato hasta que no llegase la policía.

La ocupante de la habitación A, más nerviosa, aclaró que conocía al hombre de la habitación B, ya que tenía una relación secreta con él, y que habían pasado la noche juntos, desde un pasadas las 00:00 hasta altas horas de la mañana.

Y por último el ocupante de la habitación E, profesor, confirmó la presencia del abogado en su habitación desde la 00:45 hasta las 3, sin embargo no había oído ningún ruido a la 1:00, habiéndolo escuchado en la dirección de la habitación B poco antes de que el abogado entrase en su habitación.

Por tanto, parecía imposible que ninguno de los sospechosos lo hubiera hecho...

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